Un capricho de $ 10 millones

El Gobierno provincial, para justificar la inversión millonaria en una obra pública que nadie la pidió y solo fue un capricho, hizo una apuesta fuerte, traer a La Pedrera a uno de los artistas del momento.

Que Maluma, el artista internacional que hoy está dentro de los cinco de mayor proyección mundial, estuviera en San Luis debería ser motivo de alegría, pero cada vez que el Estado asume un rol distinto del que le corresponde ocurre lo que sucedió este sábado en La Pedrera.

Entradas regaladas, apertura de puertas para ingresos a sectores y descontrol en la organización, todo transmitido en vivo en las redes sociales.

Un dato que resulta de suma relevancia es el económico, conforme a las fuentes consultadas el gasto del espectáculo de Maluma ascendió a los 500 mil dólares. Si a esta cifra se le descuenta, siendo generosos, la recaudación de entradas, se puede estimar que el espectáculo, nos salió a todos los puntanos $ 10 millones.

Resulta entonces imprescindible para el Gobierno mostrar un estadio con las instalaciones repletas para justificar semejante gasto, pero otra vez se encontraron con la realidad imposible de disimular o maquillar, las redes sociales. Es así como el portal MDZ publicó las imágenes de un campo de juego casi vacío y con tribunas que lejos estaban de colmar sus capacidades.

Ante este panorama, desolador, la orden fue la de abrir las puertas para el ingreso de gente.

Lo que no se tuvo en cuenta, fue a los miles de personas que hicieron un esfuerzo económico y personal enorme para lograr su entrada, muchas familias dejaron prioridades de lado para poder pagar ticket de ingreso y disfrutar de ver su ídolo.

En el medio de todo esto el pueblo de Villa Mercedes, que lejos de la promesa de Alberto, de una lluvia de turistas y de inversión privada, se quedó mirando como miles de personas ingresaban gratis al evento mientras otros, atónitos, observaban como su esfuerzo personal era igualado por un capricho político.

No existió turismo ni movimiento económico, por la sencilla razón de que el espectáculo privado va a los lugares donde es negocio y entonces Maluma va a tocar en Buenos Aires, Córdoba, San Juan y Rosario. Casualmente en estas plazas el Estado no se mete y los negocios funcionan bien. Además, allí se produce un hecho normal quien paga la entrada ocupa el lugar que le corresponde y donde ningún político le va regalar las entradas o abrir las puertas para que “su” show no se vea con poca gente.

El pueblo de San Luis terminó, al final de la jornada, gastando $ 10 millones. La gente que asistió al evento y pagó la entrada se fue con el convencimiento de haber sido estafado en su moral y el resto de la sociedad sin encontrarle, aún, los beneficios a una obra innecesaria.