Villa Larca: Absolvieron a la mujer que mató a un vecino con un hacha

La Cámara Penal de Concarán entendió que Zulema Silva reaccionó porque Alberto Mansilla la quiso violar.

Fue así, como Zulema Inés Silva dijo. Alberto Mansilla se le apareció en calzoncillos, decidido a que tuvieran sexo, después de haber pasado horas tomando cerveza juntos. Pero ella no quiso. Y él no se resignó al rechazo, la quiso tomar por la fuerza. Cuando ya la tenía tirada en la cama, ella alcanzó a agarrar un hacha y lo golpeó en el cuello. Lo mató. Pero no fue un homicidio a secas, sino una reacción de una mujer violentada, ante un mal inminente. Eso entendieron los jueces de la Cámara del Crimen de Concarán, que absolvieron a la acusada y ordenaron su inmediata libertad.

Una vez que le dieron el veredicto el jueves a la tarde, Zulema volvió a Villa Larca, su pueblo, el mismo donde empezó su desgracia la noche del 13 de abril del año pasado. Había estado presa desde aquel día.

Cuando escuchó que el tribunal la absolvía no festejó. Lloró como durante casi todo el juicio. “Siempre se la vio triste, compungida”, contó alguien que presenció todas las audiencias. De hecho, Zulema pidió perdón por lo que había hecho, dijo que “se disculpaba con todos los que siente que deben disculparla”, narró la fuente.

La hasta entonces acusada de homicidio manifestó que no hay un solo día, desde hace un año y cuatro meses, que no piense en el hecho que la llevó a prisión y no se arrepienta de haberlo hecho.

Numerosos familiares suyos habían ido a acompañarla, interesados por su suerte, incluida una ex pareja a la que alguna vez Zulema denunció por violencia de género. Cuando ella vio que presenciaba la audiencia, pidió que no lo dejaran estar. Pero el tribunal no accedió a su petición. Quedó visto que el hombre estaba preocupado por ella y festejó con los puños en alto, apretados, cuando escuchó que no iban a condenarla.

Los jueces Sandra Piguillem, Luis Manuel Sosa y Juan Manuel Saá Zarandón llegaron, por unanimidad, a la conclusión de que el homicidio que cometió Silva no debía ser castigado, porque “ella reaccionó ante lo que consideraba una amenaza para ella, para su integridad”, dijo ayer una fuente del tribunal. Hasta el martes, la Cámara tiene plazo para emitir los fundamentos de su sentencia.

Para exculpar a la mujer procesada, los camaristas aplicaron el segundo inciso del artículo 34 del Código Penal, que establece en qué condiciones ciertos delitos no son punibles, es decir, no deben ser castigados.

Esa norma determina que no es pasible de sanción “el que obra violentado por fuerza física irresistible o amenazas de sufrir un mal grave e inminente”. En este caso, interpretaron los jueces, Silva sintió amenazada su integridad y su libertad sexual, ya que Mansilla quería forzar una relación que ella no consentía.

Fuente: Infomerlo