CLAUDIO POGGI Y ADOLFO R. SAÁ POLARIZAN LA ELECCIÓN DEL 13 DE AGOSTO

Si bien Rodríguez Saá no ha reconocido aun públicamente su candidatura, ambos dirigentes están en plena campaña pensando en las PASO donde se elegirán los cargos de senadores y diputados nacionales por San Luis.

En un cuadro de polarización creado por la ciudadanía a partir de que encarnan dos visiones antagónicas, serán alrededor de 360 mil sanluiseños los que resolverán de cara al futuro.

Cuando los ciudadanos ingresen al cuarto oscuro se encontrarán con una boleta corta. Tendrá dos cuerpos: senadores y diputados nacionales.

Serán cabezas de listas de un duelo que los tendrá como representantes prácticamente exclusivos del oficialismo y de la oposición. Hasta ahora son los únicos  que manifestaron su decisión de competir y podría darse la extraordinaria circunstancia de que haya que optar entre las boletas de Poggi y Adolfo Rodríguez Saá.

El misterio empezará a develarse en las Primarias Abiertas Simultáneas Obligatorias que se realizarán el segundo domingo de agosto. Ese día se descifrará en gran parte lo que terminará ocurriendo el 22 de octubre.

Ambos se alistan para un tiempo crucial.

Claudio Poggi (53) adelantó sin vueltas cuáles serán los próximos pasos. Se presentará como candidato a senador Nacional de un frente político de inequívoca identidad opositora. Y comunicó que en 2019 aspira a ser gobernador por segunda vez. Desde el día siguiente que dejó la gobernación trabaja pacientemente en la construcción de una alternativa al cabo de 34 años de hegemonía de Rodríguez Saá.

Adolfo Rodríguez Saá (69) desea gobernar San Luis por sexta vez. Ahora actúa como el candidato a senador del Gobierno, aunque en las últimas semanas  relativizó la postulación a la reelección.

Como principal figura del Gobierno en este tiempo, ayer anticipó en Villa de Merlo la fecha de inauguración del hospital y hace unos días prometió la construcción de una ruta en el interior. Esos anuncios son privilegios que se confieren a un candidato.

Las elecciones fueron abordadas por el Gobierno como una prueba de fuego para su destino. Poggi es el adversario más temido.

Esa disputa tendrá una implicancia política mayúscula porque definirá el futuro de la provincia que gobierna Rodríguez Saá desde 1983.

Para aguantar un posicionamiento, tres meses pueden ser una eternidad. Para acortar distancia y pasar al frente, pueden resultar muy poco. Es el tiempo que disponen para convencer a los sanluiseños. El desenlace evidenciará si hay un deseo de cambio.