“Me abandonaron”

“Clínica de hombres. Habitación 5 cama 108, Policlínico. Acá está Nelson Madaf. Un vecino con una historia de violencia institucional terrible. Necesita ayuda. Necesita de todos y todas. Que el estado aparezca”.

De esa forma llamó la atención ayer desde su cuenta de Facebook, el dirigente Daniel Sosa. El posteo incluyó cuatro fotos.  

Como hace más de dos décadas, hubo medios que ayer se interesaron por el hombre que de un día para otro se convirtió en el protagonista de una historia que ningún ser humano desearía vivir por un instante. A fuerza de tortura debió confesar un crimen que jamás existió. El Estado, a través de la Policía y la Justicia, lo acusó del asesinato de su novia que apareció años después.

Desde la noche del 16 de octubre de 1989 y por los siguientes 9 años, Claudia Díaz que era su novia estuvo desaparecida. Durante ese tiempo, Nelson Madaf atravesó el infierno.

La falta de respuestas sobre el paradero de la chica se tradujo en reclamo sobre la Policía y la Justicia. Fue en tiempos que la prensa de Buenos Aires se ocupaba del caso María Soledad Morales, que provocó la caída de la dinastía Saadi.

Mientras los medios nacionales reflejaban el clamor social en Catamarca y el Gobierno de Carlos Menem disponía la intervención federal de esa provincia, en San Luis se reactivaba la búsqueda de Claudia Díaz.

Madaf fue torturado por policías hasta que lograron arrancarle que la había matado y enterrado.  Estuvo preso tres años.

La chica que todos daban por muerta, fue hallada el 24 de febrero de 1998 en Caucete, San Juan.

El daño causado a Madaf es irreparable. En el año 2009 el Estado provincial dispuso un resarcimiento por los vejámenes y la falsa imputación. Fue indemnizado con $325 mil.

Ahora pasa las horas acompañado por familiares en el Policlínico Regional San Luis.

Su salud está débil porque hace 2 años que no se medica por el VIH con el que convive desde que pasó por los tormentos.

Valora la solidaridad de los vecinos y tiene en cuenta el “abandono” al que fue librado parte del Estado provincial.

Posee un cuadro de neumonía con anemia, y también padece anorexia.

El domingo su familia lo internó en el hospital, y desde ese día está medicado: “Tengo que soportar los medicamentos que son fuertes. Quieren tratar de levantarme”.

Su peso apenas llega a  los  40 kilos. A pesar de todo exhibe una cuota de optimismo.

Agradece a la gente que quiera llevarle leche y ropa interior.

Ayer varios medios lo entrevistaron. A continuación algunas de las reflexiones de las notas que le hicieron en Radio Universidad y elchorrillero.com

“Eso lo decide Dios, él sabrá si me lleva o no. De mi parte ya no quería caminar más. Lo sigo haciendo por mi madre que está viva y porque no quiero darle más problemas”.

“Me torturaron durante 3 meses en una comisaría. Lo que yo pasé no se lo deseo a nadie. Ojalá eso no volviera a sufrirlo otra persona”.

 “Ellos tendrían que haberse disculpado, haberme ayudado a mí y a mi familia. Haberme dado buenos tratamientos, en buenas clínicas y nunca lo hicieron; así que tuve que internarme acá”.

 “Si me muero, me muero solo. Demasiados problemas he tenido, no por culpa mía, sino de quienes no supieron hacer bien las cosas”.

“Voy a decir la verdad. El Gobierno me dio una pensión, pero no es cierto que me jubiló, eso una mentira. Me dieron una pensión graciable de $7.000 y no me alcanza, soy solo pero no me alcanza”.

 “Si hubo un arreglo extrajudicial, una burla. Me dijeron tomalo y callate. Compré una casita en Cruz de Piedra para traer a mi mamá de San Juan pero al final todo salió mal. Mi papá se enfermó de neumonía y falleció hace 7 meses. Estaba enfermo de Parkinson, él sufrió mucho este caso, porque también lo torturaron”

“El gobierno me abandonó hace muchos años. Me abandonaron como un perro, nunca me dieron materiales ni me jubilaron bien, me descuidaron todo este tiempo”

“Los medicamentos me los dan en el hospital. Pero hace 2 años que no los tomo porque yo estaba en el campo, en el norte, y eso provocó todo esto. Ahora me están dando todo otra vez. Hace muchos años que fumo y tomo mucho. Lo hago cada vez que me vienen los recuerdos a la cabeza. Tengo un trauma, estoy golpeado”

“Yo quería que el Gobierno me ayudara y también a mi familia. Mis hermanos estuvieron presos, también la madre de mi sobrino que era enfermera acá en el Hospital y perdió el puesto por todo este tema. Alguien tenía que venir a hablar conmigo, y nunca nadie apareció”.

 “Claudia  como toda su familia también es culpable. Fui amenazado de muerte por sus hermanos. Nadie vino después, nunca. Pero ya no quiero más nada con ellos, ya pasó. Sé que vamos a hacer lío otra vez; vamos a levantar el pueblo”.